TESTIMONIO DE KRISTINA GETE ETXEBERRIA

Mi detención tuvo lugar el día 3 de Mayo de 1.998 a las 6 h 45'. Tras el registro de la casa, me han puesto las esposas y me han obligado a bajar la cabeza y mirar al suelo es así como paso los cinco días).

Me hacen entrar en un coche con cuatro hombres. Es aquí donde me dicen: "ahora ya no estás en casa con la secretaria del juzgado, ahora estás en nuestras manos, entre las manos de la Guardia Civil de Intxaurrrondo. Sabes lo que eso quiere decir, no es así? Puedes empezar a hablar. Yo estaba muy nerviosa, les decía que no sabía nada de lo que me preguntaban. No sabía a donde me llevaban y estaba temblando. Pero muy pronto me di cuenta que íbamos hacia Madrid ya que les oí cuando pasamos por el peaje. Al principio gritaban, me hacían preguntas, me pegaban en la cabeza y me amenazaban todo el tiempo sobre todo haciendo referencia a mi madre y mi hermana. Pero y no sabia nada, no les podía decir, no sabia nada. Al final, como temblaba mucho y me sentía muy mal, no me dijeron más salvo si tenia necesidad de vomitar.

Llegamos a la comisaria de Madrid y rápidamente me meten en una celda (siempre con las esposas, la cabeza baja y los ojos vendados). Me han llevado a un cuarto y ahí un viejo me a abofeteado y después me ha preguntado si estaba embarazada dándome un golpe en el vientre. En este cuarto, además de los que venían en el coche había ese viejo y dos o tres tipos más.

Tras el golpe es cuando me dicen: " se acabo el juego. El tiempo que vas a estar aquí y como va a pasar depende de ti. Además Josu también depende de tus comportamientos, así que listos para jugar..." Entonces me llevan a otro cuarto, no podía ver nada pero oía la voz de Alfontso. Pienso que Alfontso debía mirar hacia el muro pues no se da cuenta de mi entrada. Debía de ser en total unas doce las personas que estabamos en ese pequeño cuarto, yo al lado de ellos.

Mientras, ellos interrogan a Alfontso y si el pronuncia mi nombre, ellos me pegan (sobre todo en la cabeza). Algunos minutos mas tarde, me llevan a otro cuarto y ahí comienzan a pegarme en la cabeza, la cara, el vientre, me insultan (hija de puta, mentirosa, vas a ver lo que te vamos a hacer...), el interrogatorio había comenzado.

Había dos tipos que hacían de buenos, me interrogan sin ponerme nunca la mano encima, pero de vez en cuando me decían: "no juegas bien a este juego, con eso no se va a ninguna parte, si tu no hablas como una buena chica deberemos irnos y nuestro colegas no son como nosotros.."

Entran los otros verdugos y me pegan en la cabeza, me amenazan sexualmente ("puta, vas a ver, te voy a encular...")que iban a hacerme la tortura de la "bañera y que nunca podría volver a hablar pues ellos iban a ahogarme.

Esa noche, (la primera noche), me sacaron a las 6 de la celda con la cabeza completamente cubierta, me llevaron a otra celda vacía y me pusieron una bolsa de plástico en la cabeza. Me he desmayado al menos dos veces, pero me levantaban como si pesara 5 kilos y me volvían a poner la bolsa en la cabeza... De nuevo las amenazas sexuales y los golpes en la cabeza. Me doy cuenta que cuando yo comienzo a gritar, abren la puerta de la celda, y alguien golpea con un bastón la pared de la celda, es para asustar a Josu.

Al día siguiente, los "buenos" vuelven y me llevan a una habitación que utilizan para interrogatorios. Cada vez que me amenazan, amenazan también a Josu en la habitación de al lado, así yo puedo oír sus gritos, los golpes que el recibe... y él los míos. Se sirven de eso para amenazarme pues a partir de ahí todas las amenazas fueron a propósito de Josu: " si no hablas, va a ser malo para ti, pero Josu nunca lo podrá contar", "mira, mira como grita...".

En un momento dado, oigo a Josu; me parece que le han tirado al suelo y que le tienen contra el muro. Me han atado las dos piernas con adhesivo y los brazos para atrás y me ponen una bolsa en la cabeza. Empiezan a interrogarme (lo mismo de Josu que de mí) con la intención de descubrir contradicciones. En ese momento me quitan el peto del pantalón y comienzan a tocarme el cuerpo. Josu me ve. Ellos empiezan a tocarme la braga con algo duro diciendo: "te lo vamos a meter, pero por el culo, ya te lo han hecho los otros? Seguro que sí, pues eres una puta" Sentía que ellos se frotaban conmigo.

Otra vez, cuando esta sola en esta horrible habitación, me han escupido en la cara, me han puesto la bolsa, me han obligado a ponerme medio desnuda a cuatro patas y de nuevo me han pasado un palo sobre la braga tocándome los pechos. Me han forzado a hacer saltos en esta postura. Y es ahí que ellos dicen: "sabemos que tú te lo haces con Sebas y se lo hemos dicho a Josu. No eres mas que una puta bien pagada", "te vamos a dejar en tal estado que nunca mas podrás acostarte con los terroristas", "ahora nos la vas a chupar a todos, porque eso es lo que te gusta", " voy a llevarte a la ducha para pegarte un tiro"... y ahí empiezan de nuevo los golpes en la cabeza.

El tercer día, el viejo del primer día me dice si hago mi declaración ante un abogado de oficio, así nos llevarán a Josu y a mi a continuación a la Audiencia y si no, iba a sufrir todavía mas: "me habían tratado demasiado bien para lo que me merecía", y además Josu que ya estaba mal, estaría mucho peor. Y yo he hecho mi declaración: un tipo estaba delante del ordenador (secretario), y otro preguntaba. Detrás de mi para decir buenos días. Hemos firmado los cuatro la declaración. Cuando hemos terminado me han llevado de nuevo a la celda y un tipo ha entrado con un papel en la mano. Debía firmar: ellos prolongaban el interrogatorio por 48 horas mas. Me encontraba a seis pies bajo tierra....

Tanto el interrogatorio como los golpes amenazas sexuales se han prolongado de noche y de día. Durante esas 48 horas no he vuelto a ver a Josu, pero oía gritos que venían de una celda lejana, me resultaba insoportable.

He tenido la menstruación y no me han dado nada para ponerme. He pasado cinco días con las mismas bragas y la misma ropa, el primer día ni papel higiénico.

Por fin, hora de ir a la Audiencia y el viejo me dice; "ve, se va a la Audiencia, el juez ya tiene la declaración que hiciste. Si cambias o niegas algo, vas a volver y además Josu se queda aquí y dudo que salga. Eso esta en tus manos".

Nos colocan a Alfontso y a mí en el mismo furgón. En la Audiencia he debido confirmar lo declarado ya que estaba amenazada. He denunciado las torturas físicas y psicológicas aunque en comisaria me han dicho que no sirve para nada, que la policía debe obtener el 80% de información, y que no existe otro modo; la posibilidad de demostrar la verdad solo existe en las películas.

Aparentemente, en la audiencia una abogado de oficio está a mi lado. Cuando el procurador le pregunta si tiene algo que decir, temblando, pide la libertad bajo fianza. Después que me bajan a la celda, un tipo me dice que ya no estoy incomunicada. A pesar de ello los abogados y mi familia han tenido muchos problemas para verme, eso habiendo yo nombrado a mis abogados. Esa noche, hacia las 23 h 30' el mismo tipo me ha hecho firmar el levantamiento de la incomunicación, pues habían olvidado hacerlo en la Audiencia y me ha dicho que el Ser. Rezabal y mi padre habían tocado todas las puertas para verme.

En comisaría el médico forense ha venido todos los días a verme. Desde el primero le he dicho que me torturaban, el me ha respondido que como no tenía marcas no podía hacer nada.

Sin embargo, en el tribunal de San Sebastián habían recibido un fax de mi padre, diciendo que yo tenía crisis de nervios y que me hacía falta tratamiento médico. Me han facilitado medicamentos, y me obligaban a tomarlos pues no cesaba de temblar. A veces paraban de pegarme a causa de mi estado nervioso y me llevaban a la celda para que me recuperara.

En comisaria, en las 48 últimas horas, me han interrogado mucho sobre LAB: los nombres de los titulares, responsables de las provincias, comité ejecutivo, secretarias... eran dos tipos en cuestión los que me interrogaban, y cuando algún otro entraba volvían a iniciar el interrogatorio. Yo estaba siempre contra la pared, de pie o sentada eso dependía, la cabeza baja y cada vez que se abría la puerta debía cerrar los ojos. Por los pasillos me pegaba contra las paredes pues no veía nada.

Kristina Gete Etxeberria.

(Presa política vasca)